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martes, 11 de diciembre de 2007

Oda al Frankfurt

Supongo que a estas alturas la mayoría ya estaréis al tanto de la noticia. La foto adjunta, que no necesita mayor explicación, fue tomada hace ya unos días. Cualquiera que suela salir en Santiago, sabrá que el Frankfurt se había convertido, desde hace unos años, en un símbolo de la nocturnidad compostelana. Ese bocadillo o hamburguesa de las tantas de la mañana era un placer impagable. Pero en el Frankfurt tenía precio: 2,20 el de chorizo criollo con chimichurri, mi favorito. Ese sabor único, esa grasilla inequívoca.

El Frankfurt nos dio un nuevo concepto de la comida rápida. En tan sólo 6 metros cuadrados, los dos trabajadores (tres, cuando había más gente) se las apañaban para no hacerte esperar más de tres minutos. En la única plancha del local, un hombre manejaba la espátula con un arte endemoniado, mientras sus ayudantes anotaban los pedidos, los envolvían en papel albal, y los cobraban con una pericia inimaginable. El Frankfurt nunca tenía más cola que los dos metros cuadrados que había entre la barra y la puerta. Era rápido, barato, bueno y cómodo.

Ahora se han ido. Las cosas les han ido bien, y se han comprado un local mucho mayor en el Área Central, donde les auguro un buen futuro. Pero, ¿que pasa con nosotros, los jóvenes? ¿Qué pasa con la gente que, noche tras noche, bocadillo de chorizo con chimichurri tras bocadillo de chorizo con chimichurri, hemos ido pagando ese nuevo local? ¿Qué será de nosotros? ¿Acaso tendremos que ir a la competencia, diez metros calle abajo, a ese lugar del que no se ni su nombre, cuyas hamburguesas insípidas son servidas por ese jóven asonriente con problemas de acné, cuya expresión indica que se está cagando en ti en cada segundo que pasa? ¿O tendremos que ir a un 24 horas a que nos sirvan un bocadillo precocinado, unos señores que se ponen un guante en una sola mano, mientras que con la otra manosean mi bocadillo, que te preguntas "para que coño te pones el guante, hijo de la gran puta"?...

En fin, supongo que cuando esté volviendo del campillo todas estas preguntas me la traerán floja... En cualquier caso, desde BloGui-J queremos dar nuestro más sincero agradecimiento al Frankfurt porque, a pesar de dejarnos ahora sólos y desamparados, nos han acompañado durante muchas noches aquí en Santiago. Muchas gracias y suerte.

viernes, 8 de diciembre de 2006

Can Paixano, o La Champañería

La noche empieza a caer sobre la ciudad condal. Rápidos pasos suben las escaleras de la parada de metro Barceloneta. Un grupo de chicos y chicas aparecen en escena, y entre risas y charlas, no dudan ni un segundo su dirección. Atraviesan la Plaza del Palau, y se introducen en una pequeña y oscura calle, la de la Reina Cristina, paralela al Paseo de Colón. Al fondo de la calle, en el número 7, ya pueden distinguir un pequeño bullicio. Decenas de jóvenes se agolpan frente a lo que parece ser el portal de uno de los edificios de la calle. En unos segundos, alcanzan dicha puerta, y es entonces cuando comienza la árdua tarea de introducirse entre la masa de gente, que no sólo se agolpa delante de la puerta, sino sobretodo dentro de lo que antes parecía un sencillo portal, y que ahora, entre el gentío, podríamos distinguir como una simple taberna, con sus jamones colgando... Los "perdona" y los "lo siento" sobran. Además de que el ruido impide oir las disculpas, lo cierto es que es verdaderamente imposible pasar sin empujar o pisar a alguien. De hecho, cuando te sitúas frente a la puerta, dirías que es imposible que alguien más pueda entrar en ese cuchitril...

Nos encontramos frente al Can Paixano, popularmente más conocido como la Champañería, uno de los locales con más éxito de la tarde-noche barcelonesa. Tras haber conseguido nadar entre la gente hasta el fondo del local (o hasta donde te de la paciencia), después de un cuarto de hora, y haber conseguido la casi imposible tarea de encontrar un sitio en donde más o menos pueda entrar tu grupo de amigos, empieza una nueva y no sencilla odisea: Pedir en la barra, lo cual no implica necesariamente llegar a la barra. Si estamos demasiado lejos de la misma, y nuestra voz es potente, podremos hacer el pedido a grito pelao. Sino, siempre nos queda el método de pásalo, que consiste simplemente en decirle al grupo de al lado que le diga a los de al lado que le pida al camarero lo que sea... Y esto después de que todo el grupo de amigos se haya puesto de acuerdo en qué es lo que quiere. La carta no es muy extensa, pero dudarás si pillarte un bocadillo de lomo, queso y bacon, o de serrano, roquefort y pimientos... Bocadillos muy variados, y sobretodo, muy grasientos. Al final da igual lo que pidas, todo sabe casi igual... Lo que sí está claro es que pidas lo que pidas, siempre lo acompañarás con una ración de croquetas, que son de éstas que daban en las fiestas del colegio, con la textura del cemento, y que al final... pues sí, realmente parecen de cemento... Pero están riquísimas.
Si crees que tu bocadillo no está lo suficientemente grasiento, puedes echarle está dudosa salsa especial...

De todos modos, el verdadero objetivo de venir a este atestado y mugriento lugar no es tomarse calorías a cholon, ni mucho menos aprovechar las circunstancias para tocar traseros argentinos o mejicanos (aunque mira, una vez allí, tampoco está de más). No, la verdadera razón de este sufrimiento es que, dos consumiciones nos dan derecho a adquirir una botella de cava fresca y enterita, y cuyo precio no pasa de los tres euros... Es decir, que por menos de 9 euros, tenemos cena y borrachera asegurada... Evidentemente, llega un momento que ya dará igual lo que lleven los bocadillos que nos sabrán de puta madre.













Vistas desde la puerta del local y dede el fondo, repectivamente.

Así que a pesar de los empujones, los pisamientos, los tocamientos, sobeteos y demás, a pesar de que aquel sitio sea un antro grasiento (no sólo los bocadillos) de pocos metros cuadrados, a pesar de que esté lleno de turistas yankis, y a pesar de que los bocadillos y tapas no sean un pedazo de cielo; a pesar de todo ello, la Champañería mola bastante, y es un buen comienzo para una noche memorable. Abren desde las tres y media de la tarde, y raro es encontrar el local semivacío en algún momento. Cierran pronto, a las diez y media, pues no tienen licencia de local nocturno. Por ello, el momento de máxima audiencia se suele dar a partir de las ocho de la tarde. Puede parecer una putada que cierre tan temprano, pero lo cierto es que ayuda a que las noches que allí empiecen se hagan más largas de lo habitual. Además, está situado al lado de una gran zona de chupiterías y demás locales de copas, con lo que al cerrar la Champañería tenemos por donde continuar...

Así que ya sabéis, si alguno tiene pensado venir por aquí, que no lo dude ni un instante a la hora de meterse la marea humana del Can Paixano...

martes, 5 de septiembre de 2006

Eagle Peanuts...¡¡¡Orgasmo bucal!!!

Si amigos. Puede sonar soez, vulgar o cualquier otro calificativo repipi que se os ocurra, pero lo cierto es que el orgasmo bucal existe, y no es necesario ningún tipo de frotamiento insistente a la par que sospechoso para poder llegar a él.

Cacahuetes de Georgia, azúcar, aceite de cacahuete, auténtica miel de mil flores, espesante, sal holandesa y una "genuina receta"... Esos son los ingredientes mágicos de los Cacahuetes fritos con miel ligeramente salados de Eagle...
Seguramente habrá otros medios, pero os aseguro que los cacahuetes fritos con miel de Eagle es uno de ellos... De hecho, en su envase ya se advierte que son estos cacahuetes se tienen "mágicas sensaciones"... Pensaréis "¿pero es que a este capullo le pagan por hacer una publicidad tan descarada de esos cacahuetes?". La respuesta es que no, pero tampoco es necesario. Ni que me paguen ni que yo haga publicidad, porque seguramente todos habréis probado este manjar en alguna ocasión y habréis pensado involuntariamente "¡joder, me estoy empalmando!"... Bueno, eso los tíos... Pero, ¿acaso no se os han erizado los pelos de las axilas?¿No os ha recorrido un escalofrío de arriba a abajo? ¿No se os han puesto duros los pezoncillos? ¿No? Pues entonces es que lo habéis hecho mal...

Instrucciones para llegar al "orgasmo bucal"

Lo primordial antes de nada es tener a mano un paquete o lata de cacahuetes Eagle. Bueno, quien dice cacahuetes Eagle (y para que no se piense que hago tanta publicidad) dice cualquier alimento que os haga la boca agua sólo con pensar en él. En mi caso son los Eagle, evidentemente, así que continuaré las instrucciones con este producto...

El envase debe estar preferiblemente cerrado. Esto nos ayudará a no tener límites en esta experiencia. Es decir, que nuestro subconsciente esté libre de pensamientos como "se me van a acabar", ya que esto aporta mal rollo al proceso.

Así mismo tenemos que estar sólos, si es posible en un lugar aislado, donde nadie ni nada pueda molestarnos. Esto es importante para la gente que exprese sus momentos de esplendor con gritos o gemidos. Y creedme, es algo que aumenta el placer mucho más si cabe... (seguimos hablando de comida...).

Algo sin duda esencial para llegar al orgasmo bucal es tener hambre. No digo que no comáis durante una semana... Pero cuanto más tiempo pase desde la última vez que hayáis comido, más atentas estarán vuestras papilas gustativas, y más disfrutaréis de este momento. Un buen momento es cuando notáis un gran hueco en el estómago y que las tripas empiezan a sonar desesperadamente...

Bien. Una vez tengamos estas condiciones, ya podéis sentaros, con vuestra lata de Eagles en frente. La abrís lentamente y absorbéis todo el aroma de la lata recién abierta... Esto es algo que ya pone los pelos de punta. Cuidado no aspiréis muy fuerte, el olor a cacahuetes recién abiertos puede causar delirios varios... se han dado casos...

Tras ese momento de cortejo inicial ya podéis coger un buen puñao de cacahuetes. Aquí no os cortéis. Una vez vuestras papilas gustativas se hayan adaptado al sabor del cacahuete, el orgasmo bucal bajará considerablemente de intensidad. Así que cuanto más "impactéis" a vuestras papilas en el primer momento, más disfrutaréis del mismo... Imaginaos, esos cacahuetes fritos con miel ligeramente salados, en vuestra boca hambrienta... ¿No se os hace la boca agua?... Insensibles...

Este es el momento de gritar de placer si véis que no podéis aguantar con él en el cuerpo... Como dije antes, es importante verificar que no haya nadie cerca. Si alguien entra en la estancia y os encuentra comiendo cacahuetes y gritando de placer, tendría una imagen vuestra un tanto bizarra, y no sería de extrañar que esa persona os evite durante algunos días...

Bueno. Hasta aquí el manual de "Cómo tener un orgasmo bucal". Espero que lo disfrutéis y ya me contaréis vuestras experiencias, ¡salidorros!
Y recordad que jamás fue mi intención hacer publicidad de Eagle... que, además de cacahuetes fritos con miel, también hace anacardos fritos con miel, entre otras variedades...



Este espacio ha sido patrocinado por Eagle, que por cierto, es una submarca de Bimbo. Manda huevos...