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miércoles, 18 de agosto de 2010

Sólo son Juguetes

Todo empezó hace ya 15 años. Por aquel entonces, mi "yo" preadolescente era un enamorado de las películas de Disney y dibujos animados en general, además de gustarle los juguetes y la informática... Y como A + B = C, cuando apareció una jóven empresa llamada Pixar diciendo que iba a estrenar una película de animación por ordenador en donde los protagonistas eran juguetes, el jóven Gui-J tuvo que estrenar sábanas limpias...

Aquella era la primera película de animación hecha íntegramente por ordenador. Y no sólo eso. El guión cautivaba (de hecho, fue nominada al Oscar por ello), era original y divertida, y llenó los corazones de grandes y pequeños. Hace unas semanas, después de 15 años, he tenido que volver a cambiar las sábanas ante el estreno de la esperadísima tercera parte de Toy Story.

Y es que, aunque haya pasado tanto tiempo y haya dejado atrás la infancia, pasando por la tan denostada adolescencia, lo cierto es que me siguen gustando los dibujos y la animación, me sigue gustando Disney, sigo colgado del ordenador, y por supuesto, adoro los juguetes... Quizás por ello estaba tan expectante ante la nueva entrega de Woody y Buzz. No lo sé. Lo cierto es que, aunque sí que me apetecía verla, tampoco me esperaba gran cosa... Sí, las típicas gracias, juguetes nuevos, historia simplona, y final feliz... Para pasar el rato y recordar viejos tiempos estaría bien...

Después de las dos horas que dura la película (creo que es la animación más larga de la historia), salimos del Kinépolis en estado de shock... Aquella había sido una de las mejores películas que había visto en los últimos años, quizás la que más emociones me ha provocado, y no me muerdo la lengua cuando digo (aunque suene imposible) que puede estar a la altura de la mismísima, única e irrepetible, trilogía de Regreso al Futuro... (Se oyen gritos de asombro y sorpresa entre la multitud). De hecho, y quizás no sea casualidad, esta también es una trilogía, al fin y al cabo.

Probablemente sea por mis gustos, y porque ya me habían gustado las dos primeras. O quizás porque tampoco me esperaba demasiado de una película tan "inocente". Pero lo cierto es que, por más que lo pienso y le doy vueltas, la película es una obra maestra, la mires por donde la mires...

Es difícil de expresar con palabras los sentimientos que esta película me ha provocado. Desde la más absoluta felicidad, hasta una profunda tristeza, pasando por la nostalgia y la risa a carcajadas. Como dije antes, nunca una misma película me había provocado tantos sentimientos distintos, ni tampoco tan marcados.

Creo que la mejor definición de la película que leí estos días es que es "una peli infantil para adultos, y una peli adulta para niños". Y no me refiero a algo tipo Shrek o similares (que me parecen geniales, ojo), en las que los niños y los adultos se lo pasan bien, pero cada uno por su lado, unos porque les hace gracia las caras del ogro y los pedos que se tira, y los otros porque se ríen con los chistes que saben que los niños no entienden... En este caso, Toy Story lleva al adulto y al niño por la misma senda, les hace compartir la misma felicidad y la misma tristeza, las mismas risas.

La gente de Pixar ha reinventado Toy Story, y si la primera ya se había convertido en un clásico por haber sido la primera de su especie y demás, la tercera parte se ha convertido en una película de culto por sus propias razones.

Es evidente que los antecedentes han tenido mucho que ver en el éxito de Toy Story 3. Volver a ver a los mismos juguetes después de tanto tiempo pero con la ilusión intacta, y ver a Andy ya mayor, al igual que a la hermana y al perro, que conocimos cuando todavía eran "cachorros", es algo que emociona... Pero cuántas otras películas han tratado de hacer el mismo experimento de lanzar una nueva entrega después de mucho años, y se han quedado en nada, en un plato recalentado, incluso llegando a manchar el honor que tenían sus primeras partes. Se me ocurren unas cuantas.

En este caso no sólo no es un recalentamiento de lo mismo con ánimo de sacar cuartos a los incautos. Es un plato completamente nuevo, en el que se utilizan los mismos ingredientes pero con un resultado completamente nuevo, diferente, que hace honor al plato original, y que además ha conseguido amoldarse al paso del tiempo, haciendo que ver en pantalla a los mismos protagonistas no sea cansino, sino que parezca algo completamente novedoso.

La película nos transporta de nuevo al mundo de los juguetes, a la misma casa donde se quedaron hace tantos años, a ese lugar tranquilo que de pronto se vuelve desordenado y salvaje. Pero si entre la primera y la segunda parte hubo un pequeño escalón y los juguetes pasaban de perderse en la casa del vecino, a hacerlo en un centro comercial y un aeropuerto, esta vez el salto es descomunal, proporcional a los años que han pasado, y el mundo de los juguetes se torna en algo inmenso, casi inabarcable, haciendo que la cosa se ponga realmente seria y casi trágica. Si antes reíamos ahora nos reiremos más, si antes nos emocionábamos ahora el nudo en la garganta será más difícil de olvidar.

Pixar ha conseguido que parezca que no hemos crecido en estos años, nos provoca las mismas sensaciones que cuando éramos unos críos. La película, los personajes y sus aventuras, han crecido tanto o más que nosotros. Como digo, la "historia de juguetes" se ha vuelto seria, adulta.

Por poner un par de ejemplos de esa madurez (y sin entrar a espoilear, a pesar de las ganas), la escena con la que abre la tercera parte (os abréis dado cuenta los más frikis de la trilogía) es exactamente la misma, punto por punto, que la primera escena de la primera parte... La diferencia es que antes sólo veíamos a un niño jugando con sus juguetes, y ahora nos ponen el punto de vista "serio" de dicho momento, es decir, como se vería la escena si fuese real...

Y ya para terminar, otro ejemplo de lo que quiero decir: En las dos horazas que dura la película, no hay ni una sola canción... No cantan. Y eso siendo dibujos animados producidos por Disney, es una novedad, creo. Tantos años quejándonos de los momentos "canta con Disney", y ahora como que se echan de menos...

Tampoco quiero cerrar el artículo sin hacer una mención especial al doblaje de esta película. Todos nos acordamos mucho de ello si es malo, pero si es bueno nadie se da cuenta. En esta película no sólo hay una interpretación deslumbrante, a la altura de la cinta, sino que la adaptación al español es brillante, con lo complicado que es traducir ciertas bromas... Concretamente, hay una parte de la película que es difícil de imaginar en otro idioma que no sea el español, pues parece que la escena ha sido pensada por gente de lo más castiza... Si la habéis visto sabéis a qué me refiero...

Así que lo dicho. Una película más que recomendable, única, y que no necesita que la vayamos a ver "acompañando a un sobrino" como excusa. Toy Story ya no es una simple e infantil "Historia de Juguetes"...

viernes, 19 de febrero de 2010

Cine Español: La Redención

En las mentes de muchas generaciones de españoles, decir cine español es sinónimo a decir cine cutre, barato, de andar por casa, y con altas dosis de sexo y humor de dudosa calidad... Es así, no lo digo yo. Han sido muchos años de cine casposo, con guiones muy repetitivos, de baja calidad, previsibles, con interpretaciones más bien malas, y con un presupuesto que no sólo no era el suficiente para pagar la vanidad de nuestros profesionales del cine, sino que además se usaba mal. Pero parece que hay luz al final del túnel...

Lo venimos diciendo desde que vimos la grandiosa Celda 211. Tras una serie de intentos en solitario protagonizados por Amenábar (me cae gordo, pero hay que reconocer que lo hace bien) de alejarse de "la típica españolada", parece que otros se han unido a su escapada. Esperamos que el nombre de Daniel Monzón se oiga cada vez más fuerte en nuestro cine como en el extranjero, y que otros directores con ideas tan frescas se sigan uniendo a este movimiento que he calificado como el Movimiento por la Extinción de la Espñolada (sisi, MEÉ).

Parece que nuestro cine por fin se ha dado cuenta de que el cine americano no sólo es imbatible, sino que es bueno, es la solución, y que en lugar de darle la espalda y criticarlo sin razón negando la evidencia (el cine yanki mola), lo mejor es unirse a él, imitarlo lo máximo posible, siempre dejando nuestra marca hispana bien evidente, eso sí.

El otro día vi la gala de los Goya entera por primera vez en toda mi existencia (que si no me equivoco abarca la totalidad de la historia de los premios), y pude apreciar otros pasos dados hacia esa Extinción de la Españolada. En primer lugar, Alex de la Iglesia. Como a mucha gente, "El Día de la Bestia" me moló mucho, y Alex me caía bien. Por otro lado, la figura de "Presidente de la Academia Española de Cine" siempre me produjo cierto rechazo. No sé, supongo que estaba ligada a la mala imagen que tenía del cine español: Su presidente no podía ser nada bueno. Por ello, mi nivel de simpatía respecto a Alex disminuyó cuando obtuvo el puesto... Tras la gala del otro día, sin embargo, mejoró exponencialmente.

De la Iglesia transformó completamente la imagen que hasta ahora tenía este evento. ¿Cómo lo hizo? Aquí viene un segundo paso dado hacia la erradicación de la españolada: Empapando todo de ese americanismo que tanto nos irritaba hace unos años, y que parece que ahora con Obama es todo lo contrario. Si habéis visto los Goya de este año y comparáis la gala con la de los Oscar del año pasado entenderéis de lo que hablo. Quitando el absurdo tema de la alfombra verde (que uno de los actores que entregaban premios se apresuró a criticar al principio del evento), que parece que lo mantienen para tener contentos a los antiyankis (que en el cine son unos cuantos), las similitudes con la gala de los Oscar fueron tan evidentes que daba la risa...

Por Dios, ese Andreu Buenafuente (que por otro lado, estuvo inmenso), era la copia latina de Hugh Jackman. ¿Se me ha ido la olla? Puede que sí... O tal vez, tras ver el siguiente vídeo del comienzo de los Oscar 2009, en el que el australiano, que presentó la gala, da un recital de habilidades que hace levantar al público presente, tal vez después de verlo entendáis de lo que hablo... Son menos de ocho minutos, y os aseguro que es para mear y no echar gota...

N. de A. Los del llutuf no me dejan instertarlo, así que pichad en el enlace y volved luego para seguir leyendo: Número de apertura de Jackman en los Oscar 2009

Bueno, tal ve no. Jackman hace gala de un talento que pocas veces se puede ver, cantando, bailando, actuando, improvisando, y todo ello con una naturalidad y una simpatía inauditas... Por nuestro lado, Buenafuente, aunque estaba más nervioso que un pollo en un corral, también deleitó con algo de interpretación y humor de la casa. En los Goya también tuvimos algo de musical, protagonizado, no por Andreu, sino por dos caras conocidas que daban uno de los Goya, y que hicieron exactamente lo mismo que Jackman, es decir, una canción en la que van describiendo las principales películas nominadas... Si eso no fuera poco, el detalle de ir por el público metiendose con algunos actores, cosa que hace Jackman, también lo tuvimos aquí, aunque hay que decir que Resines no se tomó la coñita de su calva tan bien como los actores de Hollywood, o quizás sea que Buenafuente impone menos que Jackman...

Y si seguís pensando que exagero con los parecidos entre ambas galas, una última cosa: En el vídeo que os pongo no se ve el momento, pero más adelante durante la gala, Jackman hace un chiste con Angelina y Brad Pitt, juntos y presentes en primera fila... Pues bien, ¿a que no adivináis que superpareja de actores españoles se vio por primera vez juntos en los Goya? ¿Y a que no sabéis quién se dirigió a ellos en plan guasón? Tate.

Pero oye, que muy bien. Me alegro sinceramente. Los Goya de este año fueron los más vistos de la historia, y eso es por algo: Buen cine, buena gala y buen presidente de la Academia. Enhorabuena.

Eso sí, y ya para terminar, como dije al principio, esto son sólo unos pequeños pasos hacia la Extinción de la Españolada. Todavía quedan muchos. Y el más importante de todos ellos es convencer al gran público que el cine español, después de todo, no es basura.

miércoles, 13 de enero de 2010

Voces en Palabras

Oyes un anuncio en la tele, aunque no la estás mirando. En seguida reconoces la voz del que habla, pero al alzar la vista hacia la pantalla, ves a una persona que no te esperabas. Miramos al vacío, intentando recordar de qué nos suena esa voz, seguramente porque la habremos oído en tantas ocasiones que no la logramos asociar con nada en concreto. Otras veces sabemos directamente de quién es la voz, cuando ésta es muy característica. O más bien, sabemos a qué personaje suena dicha voz, porque son muy pocos los que podrían nombrar al actor de doblaje a quien en realidad pertenece.

Es lo que tiene una de las profesiones más satisfactorias, y a la vez más castigadas que seguramente existan. Satisfactoria, por la creatividad, por lo bonito que es estar tan cerca del cine y la televisión, por trabajar codo con codo (aunque no físicamente) con los mejores actores, mimetizarse con ellos, y por supuesto por el reconocimiento de la voz entre el público... Porque se queda sólo en eso, en la voz.

El reconocimiento de la persona es prácticamente inexistente. Y repito lo extraño que es que suene la voz de Robert de Niro o de House o de Peter Griffin, y todo el mundo las reconozca y las admire, pero al mismo tiempo muy poquita gente sepa que los que emiten dichas voces se llaman Ricardo Solans, Luis Porcar y Juan Perucho, respectivamente.

Esto tiene la gran ventaja de que, si no hablas mucho, no tendrás a un ejército de fans persiguiéndote pidiendo autógrafos, fotos y demás, que siempre molesto (creo). Y aunque hables, probablemente sólo causes un momento de desconcierto y puedas escapar antes de que nadie se de cuenta de quien eres...). Pero claro, lo de ser famoso, aunque a veces sea molesto, también implica unos beneficios exponenciales... De los que los actores de doblaje carecen en gran medida...


Esa voz me suena...

De todo esto y de muchas más cosas hablan muchas de las mejores voces del doblaje de nuestro país en el documental de Alfonso S. Suárez, "Voces en Imágenes", uno de los pocos que se pueden ver sobre este mundillo, y el único que va tan al fondo de la cuestión, tocando todos los aspectos de la profesión durante más de dos cuidadas horas, y relatado por los propios actores. Probablemente os sonarán las caras o los nombres de pocos o ninguno de ellos. Pero sin duda, si cerráis los ojos y os concentráis mínimamente, reconoceréis la voz de casi todos ellos.

Se pueden tener opiniones muy variadas con respecto a la labor de estos profesionales, y sobre si está bien o mal que en España se doblen tanto las películas y series... Pero lo que no se puede negar es que es una profesión muy bonita, interesante, y también emocionante. No hay más que ver la cara de estos actores al hablar de su trabajo. Seguro que más de uno de nosotros ha soñado en más de una ocasión en tener la voz de uno de ellos para hablar como alguno de nuestros personajes favoritos.

Os dejo aquí el enlace para bajaros el documental por descarga directa (es muy difícil comprarlo...), así como la versión OnLine. Espero que lo disfrutéis tanto como yo.

- Descargar en MegaUpLoad

- OnLine:



Para más información sobre el mundo del doblaje, podéis consultar la base de datos del doblaje en España (http://www.eldoblaje.com/), muy útil cuando querráis saber qué actor dobló a tal personaje, o si éste es el mismo que este otro...

martes, 24 de noviembre de 2009

Cine como Mandan los Cánones

El otro día fui al cine por primera vez desde que resido en la capital española. Para ello, y sabiendo que, sí o sí, iba a tener que desembolsar una suma de dinero bastante más importante que lo que pagaba en Santiago (y que ya es exagerado), decidí buscar en la red un buen cine, uno que mereciese la pena pagar. Además, la película escogida fue 2012, y no hace falta decir que tiene unos efectos especiales de mear y no echar gota, así que merecería la pena.

Descubrí entonces el Kinépolis, situado en la Ciudad de la Imagen. Con ese nombre, seguro que no defraudaba. Está en las afueras de Madrid, en Pozuelo de Alarcón, así que lo mejor desde el centro es coger el coche (si no, también llega el transporte público, metro hasta Colina Jardín, y transbordo al tranvía), y se llega en apenas 20 minutos desde el centro. El desplazamiento es casi inevitable en una ciudad grande, así que, puestos a moverse, mejor irse a las afueras, que es donde se encuentran los cines más decentes.

El segundo factor que más temía, como comentaba antes, era el del precio. En Santiago, en el Área Central, ya rondan los seis euros (y en algunos casos los superan), lo cual me parece completamente fuera de lugar, pues las salas son bastante limitadas. A veces duele pagar eso por unas instalaciones que casi casi tenemos en casa... Eso sí, yo siempre dije que estaría dispuesto a pagar incluso más que los seis euros por una sala decente. Y este iba a ser el caso. Pero para mi sorpresa el precio tampoco se alejaba mucho: Algo más de siete euros, un domingo, y para una película estrenada esa misma semana. Me quedé sorprendido, pero más lo iba a estar al llegar al sitio.

Un edificio cúbico de grandes proporciones, de piedra blanca, con las letras de Kinépolis brillando en la fachada. La entrada, con enormes puertas de cristal, daba paso a un hall con un techo infinito, con las taquillas en medio, abarrotadas de gente. Aquel lugar tenía un ligero aire a la bolsa de Nueva York... Pasando de las taquillas (pues habíamos tenido el reflejo de comprar las entradas por Internet, lo cual no sólo te evita colas interminables, sino que además te permite escoger los mejores sitios), penetramos a la zona en la que se encontraban las salas.

Era un enorme pasillo, tan ancho que podría decirse que era más bien una sala. Aqui los techos eran mucho más bajos que en el hall, y estaba todo enmoquetado de arriba abajo, creando esa atmósfera de insonoridad propia de los cines. A cada lado del pasillo se encontraban las entradas de las 25 enormes salas que conformaban aquel paraíso cinéfilo. La disposición recordaba a alguna peli de ciencia ficción, siendo las puertas de cada sala el acceso a las naves espaciales que permiten viajar a planetas remotos... Para reforzar esta idea futurista, entre las entradas de las salas encontramos diferentes salones, abiertos al pasillo, con confortables sofás para la espera antes de entrar en la sala, y con decenas de pantallas planas, en las que se emiten los trailers y anuncios de turno, pues una vez dentro de la sala, no veremos anuncio alguno antes de la película.

Nuestra sala, la número 25, no se encontraba en los laterales del pasillo, sino que estaba al fondo del todo. Era la más grande. Dos enormes puertas, una a cada lado de la sala, se abrieron para dejar paso a las más de 1.000 personas que caben en la sala, que ese día estaba al completo. A los lados de cada puerta, una placa plateada con letras negras indicaba que la sala estaba certificada por THX.

La inmesidad de la sala era abrumadora. Los más de 1000 asientos se disponían como en un anfiteatro, con pendiente, de tal forma que los altos no podamos molestar... Los gordos (o la gente con piernas largas...) también estarían cómodos: Los asientos, que ya están desplegados (no son plegables), tienen suficiente espacio como para estirarse sin problemas. Tampoco hay problemas con compartir posabrazos, pues son anchos para dos brazos.

La pantalla (de 25x10 metros, según me he informado) te hace sentir pequeño, y una ligera curvatura hace que la imagen sea, literalmente, envolvente... Añadir que estabamos en la fila 4. Esto, en otros cines, supone adoptar posturas imposibles si quieres evitar una tortícolis durante una semana... En este caso, en el que la pantalla es tan grande, se podría pensar que sería todavía peor. Nada más lejos. Incluso en esa fila la comodidad es insuperable y la imagen se ve a la perfección. El truco, han dejado un amplio espacio entre la pantalla y la primera fila. Y cuando digo amplio, me refiero a muchos metros, me refiero a que, sin exagerar, una sala de cine normal cabría en ese espacio...

Lógicamente, una sala de estas características es ideal para una película con tanto efecto y tanto sonido como 2012, pero he de decir que hacía tiempo que no salía tan contento del cine... Y con tantas ganas de repetir. Es una pena que, en una ciudad como Santiago, volcada con la cultura y con un festival de cine anual medianamente importante, no haya un cine con características similares. Alguno me vendrá con que, con la piratería, en Santiago no se llenaría...

Precisamente, este tipo de salas devuelven al cine la espectacularidad que se merece y que tenía antes, nos da un servicio imposible de tener en casa (y menos con el screener de turno...). Las salas que antes podían atraernos (porque en casa teníamos teles de tubo con VHS), ya no nos atraen, están obsoletas. Ahora cualquiera con algo de interés puede tener en casa un proyector con Dolby Surround y BluRay, y tendremos un servicio casi igual al que hay en muchos salas de cine (todas las de Santiago). No niego que las descargas legales hagan que nos de pereza ir al cine y pagar por ver bodrios cuando podemos verlos cómodamente en casa, pero si nos ofrecen un servicio espectacular, que nos haga movernos del sofá, ya casi dará igual la película que vayamos a ver.

martes, 17 de noviembre de 2009

Prison Break "a la española"

Hay que ser realistas: A la gran mayoría de mortales de este gran país nuestro, cuando oímos hablar de cine español, se nos pone la piel de gallina y se nos hincha la vena de la discordia (el que la tenga). Vamos, que no agrada. Es así. Han sido demasiados años de "cine de barrio", Esteso y Pajares, y Marcelino, Pan y Vino... Cine casposo, bueno para el que le guste, pero lejos de ser atrayente por los siglos de los siglos.

Y siempre salíamos con la misma excusa: Es que los americanos se lo comen todo (seguimos hablando de cine), no hay manera de competir con ellos, tienene mucho dinero, no es comparable... Y si con alguien hay que medirse al hablar de cine (o de cualquier otra cosa), es precisamente con los que dominan la materia. Y me saldrá el gafapasta de turno alegando que el cine comercial yanki es una mierda para gente vulgar poco inteligente... Bueno, pues dejemos que ellos sigan viendo la bazofia intelectual que tanto les gusta, pero que nos dejen a nosotros ver lo que nos gusta, que finalmente (y como la mayoría de nosotros somos gente vulgar y poco inteligente) será lo que de dinero al séptimo arte...

Gracias a Dios, parece que el cine español va teniendo cada vez más adeptos al cine que gusta, al que se come por los ojos y los oídos, y que, incluso, puede llenar salas aquí y en el extranjero. Hago un paréntesis aquí para decir que sí, que yo también me descargo películas de forma "ilegal", pero fíjate qué curioso (y juro que no lo hago a propósito), no es el caso de las españolas. Todas las películas españolas que he visto en los últimos años (las que me interesaban, que no han sido muchas) las he visto en el cine, pagando religiosamente. Seguro que no soy el único. Y luego vienen con lo del canon y su p... madre. Señores, la gente no se descarga pelis españolas. No por nada, sino porque (la mayoría) son tan malas que nadie las quiere ver, ni gratis... Esto es así. Aunque es tema para otro post.

Ahora estamos con otro tema bien distinto. Celda 211. La última española (que no españolada...) que he ido a ver al cine. Será porque es española y siempre tienes en mente la posibilidad de salir decepcionado del cine. Por mediocre que sea, se valora... Pero lo cierto es que, en Celda 211, por momentos piensas que no estas viendo cine español. O incluso que lo de que el cine español es malo es algo que ocurre en una aterradora realidad paralela, lejana a la nuestra, y que en realidad nuestro cine es muy digno... Pero no, es española, y hay que estar orgullosos de ella. Lo cual en los tiempos que corren, no es poco.

No quiero entrar en detalles de la película. Como siempre digo, hay sitios mejores en Internet, más especializados en el tema y en el que podréis leer la sinópsis, el resúmen, la crítica., la talla de condones de Tosar (aunque Malamadre hace tiempo que no los necesita... ¡Ehhh!)... Y mil detalles sobre la película. Tan sólo decir que la gran mayoría de interpretaciones protagonistas son un verdadero lujo, empezando por los gallegos Luis Tosar y Luis Zahera (que así se llama en realidad Petróleo, el de Mareas Vivas), que se consagra como secundario de auténtico lujo en nuestro cine. También Alberto Ammann, que interpreta a Juan Oliver (el otro prota) ha sido todo un descubrimiento, con un papel bastante complejo.

Como reza el título del artículo, la peli tiene toques de la conocida serie americana, sobretodo por lo de que el espectador se termina encariñando de los "malos", y también por la tensión que te fustiga por momentos, ante los inesperados giros que da el argumento. Esto lo mezcla con la crudeza del mensaje de fondo que transmite, y lo adereza con ingredientes de la tierra, como el tema de la ETA, que también incluye el guión.

En fin, una muy buena película, que está arrasando en taquilla por méritos propios, porque en este país, a pesar de lo que piensan muchos acomplejados, sí que tiene gusto por el buen cine. Pero claro, como decía al principio, quizás el problema no sea de la gran mayoría de nosotros (cerdos ignorantes), sino de esos pocos que han decidido durante muchos años, casi dictatorialmente, cómo quieren que sea nuestro cine. Los mismos que, de forma inexplicable, han pasado por alto esta películaza para ni tan siquiera proponerla (ya no digo elegirla) como candidata a los Oscars 2010.

Poco a poco
, supongo...

lunes, 2 de junio de 2008

El Futuro jamás Regresará

Últimamente, y con el reciente estreno de la cuarta de Indiana Jones, parece que está de moda el tema de revivir míticas sagas con secuelas inimaginables. Primero Terminator, luego Rocky y Rambo, ahora Indy... Lógicamente, si hablamos de sagas, a uno se le hacía la boca agua sólo de imaginar que Bob Gale y Robert Zemeckis se decidiesen ellos también a lanzar la secuela de la mejor trilogía de todos los tiempos... Por supuesto, me estoy refiriendo a Regreso al Futuro...


Merecido homenaje.

Pero hace unos días, una noticia nos quitaba las escasas esperanzas que teníamos de ver llegar esta esperadérrima (no encontraba otra palabra mejor) secuela. Efectivamente, según 20minutos (periódico de los buenos, buenos), Regreso al Futuro no continuará. Aunque visto desde otra perspectiva, las declaraciones de Bob Gale tampoco es que sean concluyentes: "Todos hemos visto que se hacen demasiadas secuelas, pero muchas veces uno se pregunta sobre si realmente deberían seguir haciéndolas. No voy a dar ejemplos, pero todos sabemos cuáles son". Se refiere a las secuelas viejunas y mohínas que han sacado últimamente... Pero quizá la espléndida cuarta parte de Indiana le haga cambiar de parecer... No sé. Quizá aún haya cierto resquicio de esperanza...

O al menos lo había. Porque poco tiempo después (ayer, concretamente), nos llegaba una noticia, si cabe mucho más triste y desoladora, que presento con estas imagenes:













Lo que podéis ver es un incendio, logicamente. Pero lo que no se puede ver, pues ha sido completamente consumido por las llamas, es que lo que arde es la mismísima torre del reloj. Presente en toda la trilogía, el decorado del ayuntamiento de Hill Valley, reutilizado para mil y una películas, ha quedado completamente destruido tras un inmenso incendio ocurrido este fin de semana en los Estudios Universal, en Los Ángeles. Además del mítico decorado, también resultaron afectados otros decorados (la reconstrucción de Nueva York, utilizada en "Como Dios", por ejemplo), así como un edificio en el que se guardaban cintas originales de cientos de películas.


Esto es peor que el futuro alternativo de Beef...

Esta zona formaba parte del recorrido de una de las atracciones del parque temático de Universal, justo al lado, en el que te paseaban en un trenecito por estos míticos escenarios, explicando detalles sobre los mismos, al tiempo que sucedían terremotos, inundaciones y otras perrerías preparadas para la ocasión. Aunque el parque no ha sido afectado, estos escenarios ya no podrán ser admirados nunca más...

Y es una pena. No sé si volverán a reconstruirlo... Pero, por cierto, esto me recuerda a cierta escena de Regreso al Futuro en la que una vieja interrumpe a Marty y Jennifer con un panfleto que pone... Mejor no lo cuento, lo pongo:


¡Salven el reloj de la torre!...

Y ya para terminar, y hablando de todo un poco, no sé si finalmente se terminará por hacer la cuarta parte de Regreso al Futuro. Tampoco sé si conseguirán reconstruir la famosa torre del reloj... Pero de lo que sí estoy seguro (a no ser que ocurra un milagro...), es de que este hombre, el Van Basten del cine, no volverá a interpretar al joven MacFly...


"No sé quien era, pero ha dejado su firma..."

domingo, 13 de mayo de 2007

Fox, un hombre de bandera

Hace unos días que salió la lista de la revista Time de las 100 personas más influyentes de nuestro tiempo. En esta lista, está uno de los mayores ídolos de mi infancia, y seguramente de mi vida, y uno de los personajes que más me ha marcado, influído, desde que me llamó la atención cuando vi por primera vez mi película favorita, Regreso al Futuro. Por supuesto, estoy hablando del mítico Michael J. Fox, al que, desde BloGui-J "Fox", quiero darle este pequeño homenaje. En exclusiva para BloGui-J, la traducción íntegra del artículo que le dedican en el Time 100, a este gran actor y mejor persona.

Michael J. Fox

La gente vira a veces hacia su propia herencia después de ser cegado por el destino. Michael J. Fox es uno de esa gente. Diagnosticado con la enfermedad de Parkinson de inicio-jóven en 1991, con 30 años, pasó los siete siguientes años trabajando como actor y manteniendo su condición secreta de todo el mundo, exceptuando aquellos más cercanos a él.

Podría haber sido perdonado por nunca haberlo divulgado u por esconderse una vez que los síntomas fueran obvios. En lugar de ello, en 1998 se lo contó al mundo. Después, se colocó en la primera línea del esfuerzo para encontrar una cura. El tratamiento con células-vástago, aprendió, tiene el potencial no sólo de curar la enfermedad que él está sufriendo sino también de tratar otras enfermedades trágicas, tales como el Alzheimer y el ALS. Atestiguando en Capitol Hill en 1999, con los efectos del Parkinson claramente visibles, Michael habló sobre otros con la enfermedad, personas que están demasiado avergonzadas como para salir de su casa o que se han encontrado repentinamente desamparadas, encogidas en bañeras o camas, incapaces de moverse.

Podría haber sido perdonado ciertamente si hubiese respondido a Rush Limbaugh, que, durante la campaña de 2006, acusó a Fox de simular sus síntomas en un anuncio de televisión en el que apoyaba a Claire McCaskill (candidata demócrata de Missouri para el Senado de EE.UU.) y, en una demostración reprehensible de crueldad, lo imitó. Pero Fox, ahora con 45 años, se levantó sobre esto con un espíritu de galantería que tampoco puede ser simulado. Michael debe ser felicitado por su trabajo, su amabilidad, su humor bajo la dureza, y por un corazón noble.