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miércoles, 18 de agosto de 2010

Sólo son Juguetes

Todo empezó hace ya 15 años. Por aquel entonces, mi "yo" preadolescente era un enamorado de las películas de Disney y dibujos animados en general, además de gustarle los juguetes y la informática... Y como A + B = C, cuando apareció una jóven empresa llamada Pixar diciendo que iba a estrenar una película de animación por ordenador en donde los protagonistas eran juguetes, el jóven Gui-J tuvo que estrenar sábanas limpias...

Aquella era la primera película de animación hecha íntegramente por ordenador. Y no sólo eso. El guión cautivaba (de hecho, fue nominada al Oscar por ello), era original y divertida, y llenó los corazones de grandes y pequeños. Hace unas semanas, después de 15 años, he tenido que volver a cambiar las sábanas ante el estreno de la esperadísima tercera parte de Toy Story.

Y es que, aunque haya pasado tanto tiempo y haya dejado atrás la infancia, pasando por la tan denostada adolescencia, lo cierto es que me siguen gustando los dibujos y la animación, me sigue gustando Disney, sigo colgado del ordenador, y por supuesto, adoro los juguetes... Quizás por ello estaba tan expectante ante la nueva entrega de Woody y Buzz. No lo sé. Lo cierto es que, aunque sí que me apetecía verla, tampoco me esperaba gran cosa... Sí, las típicas gracias, juguetes nuevos, historia simplona, y final feliz... Para pasar el rato y recordar viejos tiempos estaría bien...

Después de las dos horas que dura la película (creo que es la animación más larga de la historia), salimos del Kinépolis en estado de shock... Aquella había sido una de las mejores películas que había visto en los últimos años, quizás la que más emociones me ha provocado, y no me muerdo la lengua cuando digo (aunque suene imposible) que puede estar a la altura de la mismísima, única e irrepetible, trilogía de Regreso al Futuro... (Se oyen gritos de asombro y sorpresa entre la multitud). De hecho, y quizás no sea casualidad, esta también es una trilogía, al fin y al cabo.

Probablemente sea por mis gustos, y porque ya me habían gustado las dos primeras. O quizás porque tampoco me esperaba demasiado de una película tan "inocente". Pero lo cierto es que, por más que lo pienso y le doy vueltas, la película es una obra maestra, la mires por donde la mires...

Es difícil de expresar con palabras los sentimientos que esta película me ha provocado. Desde la más absoluta felicidad, hasta una profunda tristeza, pasando por la nostalgia y la risa a carcajadas. Como dije antes, nunca una misma película me había provocado tantos sentimientos distintos, ni tampoco tan marcados.

Creo que la mejor definición de la película que leí estos días es que es "una peli infantil para adultos, y una peli adulta para niños". Y no me refiero a algo tipo Shrek o similares (que me parecen geniales, ojo), en las que los niños y los adultos se lo pasan bien, pero cada uno por su lado, unos porque les hace gracia las caras del ogro y los pedos que se tira, y los otros porque se ríen con los chistes que saben que los niños no entienden... En este caso, Toy Story lleva al adulto y al niño por la misma senda, les hace compartir la misma felicidad y la misma tristeza, las mismas risas.

La gente de Pixar ha reinventado Toy Story, y si la primera ya se había convertido en un clásico por haber sido la primera de su especie y demás, la tercera parte se ha convertido en una película de culto por sus propias razones.

Es evidente que los antecedentes han tenido mucho que ver en el éxito de Toy Story 3. Volver a ver a los mismos juguetes después de tanto tiempo pero con la ilusión intacta, y ver a Andy ya mayor, al igual que a la hermana y al perro, que conocimos cuando todavía eran "cachorros", es algo que emociona... Pero cuántas otras películas han tratado de hacer el mismo experimento de lanzar una nueva entrega después de mucho años, y se han quedado en nada, en un plato recalentado, incluso llegando a manchar el honor que tenían sus primeras partes. Se me ocurren unas cuantas.

En este caso no sólo no es un recalentamiento de lo mismo con ánimo de sacar cuartos a los incautos. Es un plato completamente nuevo, en el que se utilizan los mismos ingredientes pero con un resultado completamente nuevo, diferente, que hace honor al plato original, y que además ha conseguido amoldarse al paso del tiempo, haciendo que ver en pantalla a los mismos protagonistas no sea cansino, sino que parezca algo completamente novedoso.

La película nos transporta de nuevo al mundo de los juguetes, a la misma casa donde se quedaron hace tantos años, a ese lugar tranquilo que de pronto se vuelve desordenado y salvaje. Pero si entre la primera y la segunda parte hubo un pequeño escalón y los juguetes pasaban de perderse en la casa del vecino, a hacerlo en un centro comercial y un aeropuerto, esta vez el salto es descomunal, proporcional a los años que han pasado, y el mundo de los juguetes se torna en algo inmenso, casi inabarcable, haciendo que la cosa se ponga realmente seria y casi trágica. Si antes reíamos ahora nos reiremos más, si antes nos emocionábamos ahora el nudo en la garganta será más difícil de olvidar.

Pixar ha conseguido que parezca que no hemos crecido en estos años, nos provoca las mismas sensaciones que cuando éramos unos críos. La película, los personajes y sus aventuras, han crecido tanto o más que nosotros. Como digo, la "historia de juguetes" se ha vuelto seria, adulta.

Por poner un par de ejemplos de esa madurez (y sin entrar a espoilear, a pesar de las ganas), la escena con la que abre la tercera parte (os abréis dado cuenta los más frikis de la trilogía) es exactamente la misma, punto por punto, que la primera escena de la primera parte... La diferencia es que antes sólo veíamos a un niño jugando con sus juguetes, y ahora nos ponen el punto de vista "serio" de dicho momento, es decir, como se vería la escena si fuese real...

Y ya para terminar, otro ejemplo de lo que quiero decir: En las dos horazas que dura la película, no hay ni una sola canción... No cantan. Y eso siendo dibujos animados producidos por Disney, es una novedad, creo. Tantos años quejándonos de los momentos "canta con Disney", y ahora como que se echan de menos...

Tampoco quiero cerrar el artículo sin hacer una mención especial al doblaje de esta película. Todos nos acordamos mucho de ello si es malo, pero si es bueno nadie se da cuenta. En esta película no sólo hay una interpretación deslumbrante, a la altura de la cinta, sino que la adaptación al español es brillante, con lo complicado que es traducir ciertas bromas... Concretamente, hay una parte de la película que es difícil de imaginar en otro idioma que no sea el español, pues parece que la escena ha sido pensada por gente de lo más castiza... Si la habéis visto sabéis a qué me refiero...

Así que lo dicho. Una película más que recomendable, única, y que no necesita que la vayamos a ver "acompañando a un sobrino" como excusa. Toy Story ya no es una simple e infantil "Historia de Juguetes"...

miércoles, 11 de agosto de 2010

Aquópolis... ¿Estás seguro de lo de "aquo"?

Han pasado ya varias semanas (la pereza...), pero había que dejar constancia de ello... Fue en uno de estos abrasivos (que no calurosos) días del verano madrileño, cuando decidimos acercarnos a disfrutar del sol y (sobretodo) el agua en el parque acuático de Madrid: Aquópolis. Siendo este nuestro país uno de sol, playa y chiringuitos, un parque acuático de su capital tenía que ser la repera. El precio (20 euracos por barba) nos hacía pensar que el parque merecería la pena, la emoción estaba asegurada... ¡Y vaya si lo estaba!

Las instalaciones están situadas en Villanueva de la Cañada, en lo que aquí se empeñan en llamar "las afueras de Madrid"... A más de 40 kilómetros del centro, bien adentrados en la estepa castellana. Es bien sabido por todos que Noia está a las afueras de Santiago, y que por tanto, Santiago tiene unas playas maravillosas... Villanueva de la Cañada está a tomar por saco, en una llanura en donde el sol da por todos lados como la lluvia de Forest Gump (incluso desde abajo). Así que, sol no iba a faltar.

Al llegar, rápidamente nos dimos cuenta de que el precio de la entrada se les queda corto a los del parque, razón por la cual tienen la imperiosa necesidad de cobrar por todo. Quieren cobrar por el párking, habiendo uno gratuito al lado (los coches se funden al sol igual en un lado u otro, pero si puedes pagar por ello lo hace con más estilo). Quieren cobrar por las taquillas. Por supuesto, la comida y la bebida están al alza... Y hasta cobran por alquilar las colchonetas para ir a los toboganes donde hiciesen falta (que no son todos). Esto último fue lo que más me llamó la atención: Sin entrar en que por el precio del alquiler casi la puedes comprar en cualquier tienda de playa, ¿cual es la ventaja? Los toboganes tenían sus propias colchonetas, ¿por qué me hacen pagar para cargar con una todo el día? Y lo que es peor, ¿qué hago con ella en los toboganes donde no la puedo usar (más de la mitad)? Claro que los flotadores que ya había en las atracciones eran limitados, así que había que hacer más cola para esperar el flotador que en la propia atracción... Me hizo gracia un comentario en internet que lo explicaba diciendo que unos (los flotadores de la propia atracción) eran los flotadores del pobre, mientras que los otros (los de alquiler) eran los del rico. Es difícil de explicar, pero quiero dejar claro que el que ideó este sistema es un lumbreras: "Pagas 20 euros por entrar al parque y hacer colas infinitas; y si no quieres colas, pagas 10 euros más... Pero tienes que cargar todo el día con el puto flotador, y estar preocupado por donde lo dejas (porque, evidentemente, hay una fianza)." Política de marketing, la llaman...

Pero ahí no acaba la diversión. No sólo hay que felicitar al departamento de marketing. Los diseñadores del parque también se han lucido. Apenas hay sombras, ni zonas "verdes", y las que hay están quemadas y poco cuidadas. Las atracciones se cuentan con los dedos de las manos. Y bueno, luego está El Suelo... Un suelo de una especie de cemento con pinchos que hará las delicias del que vaya descalzo. Entre esa superficie rugosa y el calor del sol, parecíamos faquires... Anteriormente, había ido a un par de parques acuáticos, y ambos tenían superficies lisas, con agua por todas partes (es un parque acuático, de eso se trata), incluso por los caminos que conectaban las atracciones. Esto, que por aquel entonces me pareció curioso, ahora me parece vital. En Aquópolis tienes que andar corriendo de un lado para otro para no abrasarte los pies, y con cuidado de no pisar alguna piedra suelta...

Así que entre que el calor, las colas en las atracciones, y que el agua paradójicamente reinaba por su ausencia, pasamos más tiempo secos que mojados... ¿Y quién se había olvidado de la crema? Claro que sí, al final del día me había convertido en el Doctor Zoidberg... Claro que con algo más de agua, a lo mejor me habría quemado menos.

Eso sí, a pesar de las circunstancias, no puedo negar que me lo pasé en grande, no tanto por el parque (aunque reconozco que hay un par de atracciones que merecen la pena) más que nada por la compañía, que fue la que me apoyó en los momentos iniciales para que olvidase la indignación de la primera toma de contacto ("menuda mierda de parque", "deja de quejarte")... No pensé más en ello el resto del día y hasta hoy. Y hoy me he desahogado. Y es que Madrid se merece un parque acuático en condiciones, y no el infierno que tienen allí montado...

N.de A. Si alguien sabe de un parque acuático decente por la zona centro, que no dude en corregirme.

martes, 25 de mayo de 2010

Excelente Capítulo, Buena Temporada... Final Cuestionable

Spoilers como un pino.

Esto iba a ser un comentario en la anterior entrada, pero me pareció relevante transformarlo en una nueva entrada por tres motivos:

1. Porque el comentario estaba siendo kilométrico.
2. Porque hay cosas que dije en la anterior entrada que, como apuntaban algunos comentarios (algunos fuera de lugar, pero aceptados), son erróneas parcialmente (sigo pensando lo mismo en general).
3. Porque así actualizo el blog dos días seguidos, algo que no se ve desde tiempos inmemorables...

Antes de nada, y sobre los comentarios de la entrada anterior, creo que no es necesario faltar al respeto a nadie por expresar su opinión, y menos por pensar que se es más inteligente por haber comprendido una cosa antes que otro. Esto denota, precisamente, falta de inteligencia.

Efectivamente, tras repasar la Finale me enteré mejor del tema y pude comprobar lo evidente: La realidad paralela es atemporal y están todos muertos, pero en la isla no... Venga, aceptemos este axioma que nos cuenta Christian. Me cuadra lo que dice "whatsthestory?" en su comentario con lo de que Kate le dice a Jack que le ha echado de menos, y sobretodo con lo de Hurley y Ben. Totalmente de acuerdo... Aunque eso no quita, como se apuntaba en la entrada anterior, que de una forma u otra, sí están todos muertos... En cualquier caso, da lo mismo.

Como bien apunta Astharthé, esto no arregla nada, sólo explica la paranoia de las dos realidades. Cierra (con pinzas) la última temporada, que es muy buena en sí (una de las mejores), pero que termina de liar el argumento principal.

De verdad me parece muy lograda la idea de que haya una realidad alternativa a la que vayamos todos tras nuestras muertes... Es un poco "final Disney", pero está bien. Bueno, a lo mejor sólo van unos pocos elegidos... Los que hayan estado en la isla (y los extras que vemos son sólo eso, extras de la vida en esa realidad). Ya no sé que pensar. Como metí la pata con lo de que están todos muertos (en realidad me equivoqué con una sutileza espacio-temporal...), tengo miedo de volver a parecer un ignorante... La verdad, poco importa...

Y me importa poco, no porque no me interese Lost, sino todo lo contrario. Vamos a ver, recapacitemos. Esto va de una isla misteriosa y de lo que contiene. De la caja mágica, que decía Ben. Lo que se ha cerrado en la Gran Finale es la última temporada. Pero ¿y la isla? ¿Nos olvidamos de ella y fin? Preferiría que me dijesen que la isla había sido un sueño de Hurley en el manicomio (otra de las teorías descartadas al principio), pues aunque me hubiese molestado igualmente, al menos supondría que todo lo de la isla efectivamente no tiene sentido. Pero me estáis diciendo que fue todo real, entonces, ¿es que a nadie le importa de qué iba aquello? Si es así, parece que al final no soy el único que no se entera...

Hablando de teorías descartadas. Decía ayer que Abrams había descartado que la isla fuese un purgatorio o que estaban todos muertos... Evidentemente, cuando en la primera temporada se planteó la teoría ni siquiera sabíamos de la realidad alternativa, así que era cierto, no estaban muertos... Entonces es eso. Podían haber hecho 20 temporadas liando la perdiz con la isla, y en la temporada 21 hacer lo de la realidad alternativa, y a tomar por saco. Es más, para la realidad alternativa podían haber utilizado cualquier teoría descartada en un principio. No sé, puede que la realidad alternativa fuese lo del sueño de Hurley en el manicomio. Termina la serie y descubrimos que todo lo de la realidad alternativa fueron sueños de Hurley, al que ingresaron después de volver de la isla, que por supuesto, es real como la vida misma... De puta madre.

Que no, que no. Yo sigo pensando que aquí faltan cosas. No es que hayan dejado el final abierto o falten algunas piezas del puzzle... ¡Es que nos han dejado las piezas sueltas (y no todas) y se han llevado la caja en donde viene el dibujo para poder hacerlo! A mí me da igual que dejasen cosas sin explicar, que el humo negro tenga un origen incierto, que los números sigan siendo aleatorios, o que lo del agua luminosa con el tapón de cartón-piedra sea un poco cutre... Me da igual. Pero hombre, saber qué es la isla y por qué tanto investigarla y toda la gaita, es lo mínimo que me esperaba saber al terminar la serie, aunque fuese a través de algo parecido al Arquitecto de Matrix...

En lugar de eso, nos han ofrecido una explicación de la realidad alternativa con pinzas y temblando, en los cinco últimos minutos, que bien podía servir como final de cualquier serie (y es que si lo pensais, como el argumento principal resulta completamente irrelevante, realmente se puede aplicar para terminar cualquier serie), y que me resulta poco digno para esta gran serie que es Lost.

Ya para finalizar, quiero reiterar que, para mí, Lost ha sido y es la mejor serie de todos los tiempos, lejos de cualquier otra (sólo le hacen competencia temporadas sueltas de alguna). El final me ha disgustado, cierto, pero tengo esperanzas de que salga más material, como esos minutos extras que prometen en DVD, libros o cualquier otra cosa. que sirva para ir explicando todos y cada uno de los misterios que han abierto, y sobretodo, para explicar el por qué de la isla y todo lo que le rodea...

Lo que de verdad odiaría es tener que darle la razón a todos esos desgraciados que se niegan a ver Lost con la excusa de que es una paranoia sin sentido ni dirección, una paja mental de los guionistas. Esto sería una desgracia para muchos fans que esperaban más ciencia que ficción, algo en lo que sustentar la historia principal. Es como si desde el principio nos hayan vendido una cosa (ciencia ficción), y que en los últimos minutos nos hayan cambiado el producto, y nos hayan vendido algo completamente distinto (rollo religioso-espiritual). Si es así (como se apunta en una gran crítica que podéis leer aquí, en la que explican que, efectivamente, la isla no es importante, sino que lo que importa son los personajes), y no pretenden desvelarnos más secretos, pues podríamos darnos por timados. Al menos los que veíamos la serie con la intención de descubrir qué coño pasaba en la isla (sin quitarle importancia a los personajes, sublimes todos ellos), que creo que éramos la mayoría...

Espero que mi ignorancia no me haya hecho volver a meter la pata. Es lo que tiene mojarse con opiniones en un blog, que a veces se habla de más... En cualquier caso, ahí tenéis los comentarios para darme vuestra opinión o ponerme a caldo, siempre desde el respeto. ;)

lunes, 24 de mayo de 2010

Son of a Bitch!!

La siguiente entrada contiene "jodedores" (o como se dice en el argot geek, spoilers) por un tubo de la espléndida serie que fue Lost... Así que eso, el que no quiera que no lea.

Podría haber titulado la entrada de múltiples y muy variadas formas. Entre las posibilidades que barajaba estaban "No me lo puedo creer", "Perdidos para Siempre" o, la no menos válida, "De Nobita el de Doraemon a Jack Shepard, repaso de historias cerradas con calzador"...

El caso es que el final de Lost, que tan fielmente hemos esperado tras seis años siguiendo esta maravillosa serie, y que ha sido emitido esta madrugada en EE.UU. y en unos 50 países (España entre ellos) casi al mismo tiempo, nos ha dejado a todos con el culo torcido... Así que me he apropiado de la frase más utilizada por el querido y al mismo tiempo odiado, Jame Ford, alias Sawyer, para definir los sentimientos de los muchos fans de Lost que nos hemos pegado el madrugón esta mañana para solidarizarnos con el final de la serie, y ver, por primera vez (al menos yo, y seguro que no soy el único) un capítulo de Lost por la tele...

Y hablando de esto, y antes de meternos en materia, aunque al final sea lo de menos y nadie discutirá sobre ello con lo que ya dará de sí el capítulo, vaya cagada de Cuatro... Era su momento. Por fin la televisión podría hacerle competencia a Internet a la hora de ver una serie americana. Sólo tenía que concentrarse y hacerlo bien. Era un papel difícil, pero seguro que son su profesionalidad podrían conseguir un buen resultado... Craso error. La primera experiencia en cuanto a emisión simultánea se refiere fue un completo fiasco. Uno pensaba que sólo habían tenido problemas con los subtítulos (y pensar en las veces que me cagué en la gente que hace esto por amor al arte, por no haberlos sincronizado bien...), habiendo veces que leer los subtítulos te suponía perderte todavía más, pues o estaban adelantados, atrasados o se repetían, o directamente no había (casi lo mejor)...

Pero los errores no se quedaron ahí, pues al parecer hubo varios minutos del capítulo no emitidos... Me pregunto si será por eso que Lapidus aparece de la nada, cuando le habíamos perdido la pista tras la explosión del submarino; o si en esos momentos no emitidos aparece el momento en el que Jack decide acompañar a Locke a la luz... A saber cuántas cosas nos perdimos los madrugadores...

Tras el capítulo, Ana García Siñeriz nos dijo que había habido problemas técnicos y pedía disculpas, por lo que parece que no lo hicieron a propósito para acortar el capítulo (como muchos pensarán, pues a esas horas mucha gente quiere ver las noticias). En cualquier caso, tendré que descargarme el capítulo para ver esos momentos no emitidos, o lo que es lo mismo: Cuatro nos ha transmitido un mensaje claro y conciso: "No valemos para esto". ¿De qué sirve haberlo visto por la tele, cuando lo puedo ver mejor y más cómodo descargado por Internet? Mensaje recibido, Cuatro.

Al Turrón.

Como decía al principio: No me lo creo. He leído las primeras opiniones de la Finale, y todo son decepciones, comentarios mentando a la madre que parió a Cuse y Lindelof, y otros (los de siempre) alardeando de sus habilidades para ver el futuro ("lo sabía desde la primera temporada").

No lo sabíamos. Era imposible. Mejor dicho, sabíamos que no sería así. Entre otras cosas porque fue el mismísimo J.J. Abrams (creador te todo esto) quien negó rotundamente la teoría que decía que "los supervivientes estaban muertos o en el purgatorio", al mismo tiempo que se rechazaban otras teorías relacionadas con la intervención de alienígenas, o que todo lo ocurrido tenía lugar en la mente de algún personaje... Y esto, amigos míos, lo dice la Wikipedia. Amén.

Y evidentemente, todos supusimos que era cierto. Papá Abrams y tío Carlton y tío Damon no nos iban a mentir. Todos esperamos al final para saber cómo saldrían del atolladero que tenían montado. Esta solución ni siquiera estaba ya en nuestra mente. Demasiado simple, demasiado floja. Parece una broma...

Y si ayer tenía la esperanza de ver un buen final, hoy (yo tan testarudo, como siempre) tengo la esperanza de que, efectivamente, sea una broma, un pequeño gran susto para los fans de parte del señor Abrams y los productores, y que, dentro de unas horas, vuelvan a aparecer en escena, como músicos haciendo el paripé para que la gente les pida un bis, y digan "os hemos pillado" (owned, para los geeks), en realidad lo que pasó fue esto, y aquí están las verdaderas respuestas que estábais esperando.

Y tengo esa esperanza porque no me creo que se hayan decidido por este final después de todo lo que nos han contado en estos seis años. Todos esos detalles, esos giros, esas emociones, todas esas explicaciones científicas con las que podíamos resolver la ficción que iba apareciendo. Queríamos creer en Lost, en su ciencia ficción, en que de verdad veríamos la luz al final del túnel (en cierta manera, no nos han enseñado más que eso). Y sobretodo, no me puedo creer este final tras los capítulos que vimos esta temporada: ¿Para qué la historia de Jacob y el humo? (¡¡¿por qué c... no sabemos su nombre?!!) ¿Y Richard? Vale, están todos muertos y esto ha sido una especie de ensoñación para ir a otra vida, entonces ¿porqué rayarse con todas esas historias de un pasado remoto si al final no sirven para nada? ¿Y los del avión de Ajira? ¿Están muertos también? ¿Y la Iniciativa Dharma? ¿Y lo Otros? ¿Son imaginaciones de Jack, o también están en el otro mundo? Y en ese caso, ¿por qué en su "vida como muertos" tienen el papel que tienen? ¿Quién elige si eres científico, Otro, o que no te enteres de nada al morir? Y no quiero entrar en el resto de detalles que ha habido a lo largo de toda la serie, y que parece que quieren decirnos algo que nunca llega.

En fin, se me ocurren muchas, muchas preguntas más como a todos, supongo. Pero la sensación ahora, al contrario que en muchos otros momentos de la serie en las que todos teníamos nuestras difusas respuestas y teorías para todo lo que está ocurriendo en la isla, es que todo carece de sentido. Desde el oso polar hasta el monstruo de humo, a lo largo de la serie siempre tuvimos la certeza de que, de alguna manera, habría una solución al problema. Pero tras el último episodio, sin margen de maniobra, todo se ha quedado con más incógnitas que antes de la finale. Parece que nos han tomado el pelo desde el principio, que todo es un chiste muy largo, y sin ninguna gracia... Pero sigo sin creerlo, sigo sin querer creerlo...

viernes, 19 de febrero de 2010

Cine Español: La Redención

En las mentes de muchas generaciones de españoles, decir cine español es sinónimo a decir cine cutre, barato, de andar por casa, y con altas dosis de sexo y humor de dudosa calidad... Es así, no lo digo yo. Han sido muchos años de cine casposo, con guiones muy repetitivos, de baja calidad, previsibles, con interpretaciones más bien malas, y con un presupuesto que no sólo no era el suficiente para pagar la vanidad de nuestros profesionales del cine, sino que además se usaba mal. Pero parece que hay luz al final del túnel...

Lo venimos diciendo desde que vimos la grandiosa Celda 211. Tras una serie de intentos en solitario protagonizados por Amenábar (me cae gordo, pero hay que reconocer que lo hace bien) de alejarse de "la típica españolada", parece que otros se han unido a su escapada. Esperamos que el nombre de Daniel Monzón se oiga cada vez más fuerte en nuestro cine como en el extranjero, y que otros directores con ideas tan frescas se sigan uniendo a este movimiento que he calificado como el Movimiento por la Extinción de la Espñolada (sisi, MEÉ).

Parece que nuestro cine por fin se ha dado cuenta de que el cine americano no sólo es imbatible, sino que es bueno, es la solución, y que en lugar de darle la espalda y criticarlo sin razón negando la evidencia (el cine yanki mola), lo mejor es unirse a él, imitarlo lo máximo posible, siempre dejando nuestra marca hispana bien evidente, eso sí.

El otro día vi la gala de los Goya entera por primera vez en toda mi existencia (que si no me equivoco abarca la totalidad de la historia de los premios), y pude apreciar otros pasos dados hacia esa Extinción de la Españolada. En primer lugar, Alex de la Iglesia. Como a mucha gente, "El Día de la Bestia" me moló mucho, y Alex me caía bien. Por otro lado, la figura de "Presidente de la Academia Española de Cine" siempre me produjo cierto rechazo. No sé, supongo que estaba ligada a la mala imagen que tenía del cine español: Su presidente no podía ser nada bueno. Por ello, mi nivel de simpatía respecto a Alex disminuyó cuando obtuvo el puesto... Tras la gala del otro día, sin embargo, mejoró exponencialmente.

De la Iglesia transformó completamente la imagen que hasta ahora tenía este evento. ¿Cómo lo hizo? Aquí viene un segundo paso dado hacia la erradicación de la españolada: Empapando todo de ese americanismo que tanto nos irritaba hace unos años, y que parece que ahora con Obama es todo lo contrario. Si habéis visto los Goya de este año y comparáis la gala con la de los Oscar del año pasado entenderéis de lo que hablo. Quitando el absurdo tema de la alfombra verde (que uno de los actores que entregaban premios se apresuró a criticar al principio del evento), que parece que lo mantienen para tener contentos a los antiyankis (que en el cine son unos cuantos), las similitudes con la gala de los Oscar fueron tan evidentes que daba la risa...

Por Dios, ese Andreu Buenafuente (que por otro lado, estuvo inmenso), era la copia latina de Hugh Jackman. ¿Se me ha ido la olla? Puede que sí... O tal vez, tras ver el siguiente vídeo del comienzo de los Oscar 2009, en el que el australiano, que presentó la gala, da un recital de habilidades que hace levantar al público presente, tal vez después de verlo entendáis de lo que hablo... Son menos de ocho minutos, y os aseguro que es para mear y no echar gota...

N. de A. Los del llutuf no me dejan instertarlo, así que pichad en el enlace y volved luego para seguir leyendo: Número de apertura de Jackman en los Oscar 2009

Bueno, tal ve no. Jackman hace gala de un talento que pocas veces se puede ver, cantando, bailando, actuando, improvisando, y todo ello con una naturalidad y una simpatía inauditas... Por nuestro lado, Buenafuente, aunque estaba más nervioso que un pollo en un corral, también deleitó con algo de interpretación y humor de la casa. En los Goya también tuvimos algo de musical, protagonizado, no por Andreu, sino por dos caras conocidas que daban uno de los Goya, y que hicieron exactamente lo mismo que Jackman, es decir, una canción en la que van describiendo las principales películas nominadas... Si eso no fuera poco, el detalle de ir por el público metiendose con algunos actores, cosa que hace Jackman, también lo tuvimos aquí, aunque hay que decir que Resines no se tomó la coñita de su calva tan bien como los actores de Hollywood, o quizás sea que Buenafuente impone menos que Jackman...

Y si seguís pensando que exagero con los parecidos entre ambas galas, una última cosa: En el vídeo que os pongo no se ve el momento, pero más adelante durante la gala, Jackman hace un chiste con Angelina y Brad Pitt, juntos y presentes en primera fila... Pues bien, ¿a que no adivináis que superpareja de actores españoles se vio por primera vez juntos en los Goya? ¿Y a que no sabéis quién se dirigió a ellos en plan guasón? Tate.

Pero oye, que muy bien. Me alegro sinceramente. Los Goya de este año fueron los más vistos de la historia, y eso es por algo: Buen cine, buena gala y buen presidente de la Academia. Enhorabuena.

Eso sí, y ya para terminar, como dije al principio, esto son sólo unos pequeños pasos hacia la Extinción de la Españolada. Todavía quedan muchos. Y el más importante de todos ellos es convencer al gran público que el cine español, después de todo, no es basura.

miércoles, 27 de enero de 2010

Goyo... Yo... I love you so much...

No soy el primero en opinar que Goyo Jiménez es, sin dudarlo, el mejor monologuista español de los últimos tiempos. Todos los que han visto su monólogo sobre "Los Americanos" en Paramount Comedy o en YouTube (dividido en tres partes, 1, 2 y 3) lo han podido verificar (sino, ¿a qué esperáis?).

Su forma de hablar, rápida como el hombre de Micromachines, combinada con un léxico inagotable, y una improvisación tan ágil y fluida que es casi imposible saber cuándo la hace, dan a sus monólogos una frescura y una gracia sin igual. Los temas de sus monólogos pasan de lo cotidiano a lo surrealista en un segundo, y veces ocurre el curioso efecto de que uno se ríe antes de pillar la gracia... Es casi como si el chiste viajase en el tiempo...

Toda esta combinación de arte la adereza con algunas coletillas que sus admiradores conocemos bien, como son el "para los de la Logse...", cuando utiliza una palabreja demasiado culta; o el no menos conocido "mejor no lo digo, lo hago", que es lo que precede a una pequeña interpretación propia de lo que está contando, que personalmente considero la guinda de sus monólogos, pues muestra un abanico de personajes, gestos, voces e incluso sonidos, dignos del negro de los ruiditos de Loca Academia de Policía...

Por todo esto, cuando hace un par de semanas me dijeron que íbamos a ir a ver al mismísimo Goyo Jiménez en vivo y en directo, tuve que cambiarme los calzoncillos cuatro veces...

Y he de decir que, si os ha gustado por la tele, en directo os vais a enamorar. Sublime. Enorme. Un genio. No tengo palabras para describir las dos horazas de monólogo (con un pequeño intermedio), con las que nos deleitó en la Chocita del Loro, una pequeña pero muy bonita sala de teatro (un café-teatro, de estos que en lugar de butacas tienen mesas y sillas, como si fuera una cafetería; a lo Paramount, vamos) de la Gran Vía madrileña.

No quise spoilearme la actuación antes de ir, así que no miré nada en Internet, aunque por el título de la misma, Aiguantulivinamerica, pude sospechar que tendría algo que ver con el monólogo de los americanos que ya había visto choporrotocientas veces en Youtube. En efecto (no os voy a mentir), la actuación tenía muchos chistes incluidos en esa media horilla que podéis ver en internete. Pero claro, esto eran dos horas, y aunque algunos chistes eran calcados a la actuación de la Paramount, muchos otros los variaba (y mejoraba) sutilmente, y otros eran (claro está) inéditos para mí. En cualquier caso, tampoco me molestó ver en vivo y en directo la escena del Mike y el Joe, o como esa madre americana se levanta a las cuatro de la mañana para preparar (en su enorme cocina, que cabe todo mi puto piso en la mesa de la cocina de un americano) esa ingente cantidad de desayuno, ingente para los de la Logse, muchísimo...

Pero el verdadero orgasmo vendría después del descanso. Nosotros estábamos sentados en la primera fila, al lado del escenario. Es curioso pero, durante el descanso, hablamos de lo que nos estaba pareciendo la actuación, y también de lo que nos gustaría que añadiese al espectáculo. Uno de nosotros echó en falta más politiqueo. Yo dije que si Goyo viniese a hacernos alguna pregunta o comentario, como ya había hecho con otros sentados en otras mesas (los típicos vaciles del Stand-up comedy), sería totaaaal (sisi, como el anuncio...). Lo curioso es que, al rato de empezar, sacó el tema del AirForce One, de la reacción del presidente americano ante un ataque terrorista (basándose en la peli de Harrison Ford), y de cómo habría sido con políticos españoles (la imitación de Rajoy fue espectacular)... Es decir, metió algo de política en la actuación... Pura coincidencia, supongo...

Pero al rato, sucedió lo que a continuación transcribo:

- Goyo: (Hablando de los americanos) A la hora de conquistar, cómo no van a ser mejores que nosotros. Si tienen frases para todo, imaginaos la de frases que tienen para entrarle a las tías. Es acojonante...
(Dirigiéndose a nosotros) Perdón, ¿sois novios?
- Nosotros: Si
- G: ¿Si? ¿Qué te dijo cuando te entró?
- N: No me acuerdo.
- G: ¿No te acuerdas?... O sea, tuvo que ser una mierda tremenda...
...
- G (dirigiéndose a mí): Hay que tener una frase estupenda, tío... Te voy a dar una... Si hubieses sido americano hubieses dicho algo como: "Qué hace un sitio como este alrededor de una chica como tú"
(La gente aplaude)
- G: No, no, no aplaudáis, que el chico ya está bastante humillado. Aunque así aprende la lección, aprende a valorar a las mujeres... No, pero él no tiene la culpa. ¿Cómo te llamas, chaval?
- N: Gui...
- G (cortándome): No interesa, da igual... A ver, no, mira. Si no sabes no pasa nada. Te recomiendo, cuando tengas que homenajearla otra vez, si no sabes qué decirle, haz como los americanos... Aunque claro, estos (el público) no son americanos y no te ayudarán. Porque en América la gente es solidaria para el amor, ¿me entendéis? Si, me explico: Cuando no saben qué decir, cuando están agobiaos, hacen un sistema que cuentan con la ayuda de los demás. En América se ayudan mucho... A la hora de ligar si no saben qué decir la gente está atenta para ayudar. Por ejemplo dicen: "Preciosa... Yo... Ehm... Yo... (cantando) I love you so much, my sweet honey girl..." Y todos los que están alrededor en la calle se vuelven y dicen: (cantando otra vez) "He loves you so much, you sweet honey girl..." Y se saben la letra y los bailes: La niñera con el carrito, el policía con la porra... Pero esto es España. Aquí no somos solidarios con el folleteo... Aquí somos el perro del hortelano, "ni follo ni dejo follar"...
...

El resto de la actuación la seguí en estado de shock. Sólo podía pensar en que habíamos sido protagonistas del más que mítico "I love you so much" de Goyo Jiménez. No me lo podía creer...

El espectáculo, que siempre fue "in crescendo", a lo Ponteufórico Mix de Barney Stinson, finalizó por supuesto con la conclusión de que podemos ayudar a los americanos, porque ellos están perdiendo guerras porque no saben insultar, y nosotros sí, gracias al rico léxico de nuestros amigos los gitanos. Pero además añadió que, como admirador de la cultura americana, se despediría como los pastores de las iglesias anglosajonas, en la puerta, saludando a cada miembro de su "rebaño"... Y así hizo:

No se aprecia, pero estaba casi llorando de la emoción...

lunes, 18 de enero de 2010

Harry Potter, el artículo para los que se niegan a leerlo

Ya está, lo he conseguido. Tras unos cinco meses de lectura "casual" (es decir, sin dedicar demasiados esfuerzos a ello, sólo ratos muertos), al fin he terminado la última página del séptimo tomo de la saga de J.K. Rowling...

domingo, 6 de diciembre de 2009

Miliki: El Alma de la Fiesta

Sin duda si hay un juego que ha marcado un antes y un después, ese es el SingStar. Las fiestas ya no son las mismas desde que este infierno aterrizó en nuestras consolas. Antes se celebraban fiestas con dos únicos y claros objetivos que eran, uno, ligar, y dos, echarse unas risas con los amigotes (siendo este último una excusa para no aceptar que habíamos fracasado en el primero...). Ahora tenemos un tercer objetivo, nuevo, y me atrevería a decir que independiente de los otros (porque, al menos en mi caso, el canto no es, bajo ningún concepto, un método de cortejo): Ahora, las fiestas giran en torno al Sing Star...

Es curioso cómo los videojuegos han ido tapando huecos de nuestra vida cotidiana con nuevos títulos, cada vez más rebuscados. Lo primero fue que se pudiera jugar contra una persona real, algo básico, que añadía mucha jugabilidad, puesto que podíamos insultar a nuestro adversario (y obtener respuesta). Luego llegaron los "multipads", con los que podíamos incorporar a la partida a cuatro jugadores, y evitar el coñazo de "pasar el mando", aunque ciertamente (salvo en alguna gloriosa excepción como el Golden Eye de la 64) no era lo mismo...

Con la Wii se alcanzaron contextos inverosímiles, como el "juego para toda familia", en el que desde los más pequeños a los más ancianos pueden jugar juntos y sin demasiada dificultad. Con el WiiFit se incorporó el verdadero ejercicio al mundo del videojuego (algo que hasta ahora se limitaba a los pulgares...). En los últimos tiempos han salido videojuegos para todo, desde cocinar hasta cuidar caballos, pasando por hacer las tareas de la casa... Se puede decir que ya no hay actividad de la vida real que no esté representada en un videojuego...

El terreno de la fiesta, como decimos, se conquistó gracias a juegos como el Buzz o el SingStar... Y ahora que se ha conquistado, se ha decidido ir mucho más allá, dar una peligrosa vuelta de tuerca... Está claro que el mejor amigo del SingStar es el alcohol. Es una verdad incómoda pero es innegable. Pocas son las personas que se han atrevido a iniciar este juego sin un par de copas encima, y aquellos que lo hayan hecho habrán visto claramente que "no es lo mismo"... Hay SingStars para todos los gustos, pero los que han aparecido últimamente son para echarse a temblar. Se están abriendo puertas peligrosas en este mundillo... Igual que en los últimos años en el mundo del videojuego se ha llevado la política de "un juego para cada situación", me atrevería a decir que los creadores de la familia SingStar, London Studios, están siguiendo la política "un SingStar para cada pedo", sacando algunas joyas aptas sólo para los más valientes.

Si ya en su momento aplaudimos la aparición del SingStar Clásicos (con temazos como "El Toro Guapo" o "Como una ola"...), y nos emocionamos con el SingStar Disney ("Dubidú, quiero ser como tú"), ahora nos asustamos con la aparición de un nuevo disco a añadir a la colección: SingStar Miliki... La lista de canciones es para mear y no echar gota:

- ¿Cómo están ustedes?
- Chinito de amor
- Dale Ramón (con la colaboración de ‘Siempre Así’)
- El barquito de cáscara de nuez
- Feliz en tu día
- Había una vez un circo
- Hola don Pepito
- La gallina Turuleca
- La tabla del uno
- La tabla del dos

- La tabla del tres
- La tabla del cuatro
- La tabla fabulosa del cinco (la tabla del cinco)
- Rocktiplica el 6 (la tabla del seis)
- Siete (la tabla del siete)
- El vals del ocho (la tabla del ocho)
- La rumba del nueve (la tabla del nueve)
- Diez raperos (la tabla del diez)
- Los días de la semana
- Mi familia
- Navidad con paz
- Pepe trae la escoba
- Pinocho
- Poromponpóm Manuela
- Susanita

Desde luego, la franquicia parece no tener límites... Desde BloGui-J, y si se nos permite la sugerencia, nos gustaría aportar un par de ideas para posibles futuros SingStars que sigan con esta línea etílica sin fin: SingStar Series de los 80 (a quién no le gusta cantar a todo meter "Oliver, Benji, los magos del balón"); SingStar Cánticos del Fútbol (con títulos como "Oeee, oe, oe, oee", o el no menos conocido "que lo vengan a ver, esto no es un portero es una puta de cabaret"); y, ya puestos, SingStar Canciones de Borrachos (con poner las infinitas versiones del "Camarero, camarero" tendríamos canciones suficientes para varios juegos, y sino que se lo pregunten a Reina...).

Desde aquí pedimos a las autoridades que, ante la ingente cantidad de opciones a elegir y para no aturdir al comprador, se indique en la carátula del juego los grados de alcohol necesarios para jugar a cada título. En el caso de este nuevo SingStar Miliki, bastaría con poner en letras bien grandes "ATENCIÓN: Este juego requiere cantidades de alcohol cercanas al coma etílico"... De ese modo podremos disfrutar mucho más cantando el "Hola Don Pepito"... Que ya me imagino a alguno respondiéndo a Miliki "¡¡Hola Fondo Sur!!"...

Yo ya tengo el Clásicos y el Disney, y no descarto adquirir este otro, aunque sólo para fiestas extremas... Me imagino sacándolo de una caja guardada bajo llave, con manos temblorosas, ante la expectante mirada de los etílicos invitados...

martes, 24 de noviembre de 2009

Cine como Mandan los Cánones

El otro día fui al cine por primera vez desde que resido en la capital española. Para ello, y sabiendo que, sí o sí, iba a tener que desembolsar una suma de dinero bastante más importante que lo que pagaba en Santiago (y que ya es exagerado), decidí buscar en la red un buen cine, uno que mereciese la pena pagar. Además, la película escogida fue 2012, y no hace falta decir que tiene unos efectos especiales de mear y no echar gota, así que merecería la pena.

Descubrí entonces el Kinépolis, situado en la Ciudad de la Imagen. Con ese nombre, seguro que no defraudaba. Está en las afueras de Madrid, en Pozuelo de Alarcón, así que lo mejor desde el centro es coger el coche (si no, también llega el transporte público, metro hasta Colina Jardín, y transbordo al tranvía), y se llega en apenas 20 minutos desde el centro. El desplazamiento es casi inevitable en una ciudad grande, así que, puestos a moverse, mejor irse a las afueras, que es donde se encuentran los cines más decentes.

El segundo factor que más temía, como comentaba antes, era el del precio. En Santiago, en el Área Central, ya rondan los seis euros (y en algunos casos los superan), lo cual me parece completamente fuera de lugar, pues las salas son bastante limitadas. A veces duele pagar eso por unas instalaciones que casi casi tenemos en casa... Eso sí, yo siempre dije que estaría dispuesto a pagar incluso más que los seis euros por una sala decente. Y este iba a ser el caso. Pero para mi sorpresa el precio tampoco se alejaba mucho: Algo más de siete euros, un domingo, y para una película estrenada esa misma semana. Me quedé sorprendido, pero más lo iba a estar al llegar al sitio.

Un edificio cúbico de grandes proporciones, de piedra blanca, con las letras de Kinépolis brillando en la fachada. La entrada, con enormes puertas de cristal, daba paso a un hall con un techo infinito, con las taquillas en medio, abarrotadas de gente. Aquel lugar tenía un ligero aire a la bolsa de Nueva York... Pasando de las taquillas (pues habíamos tenido el reflejo de comprar las entradas por Internet, lo cual no sólo te evita colas interminables, sino que además te permite escoger los mejores sitios), penetramos a la zona en la que se encontraban las salas.

Era un enorme pasillo, tan ancho que podría decirse que era más bien una sala. Aqui los techos eran mucho más bajos que en el hall, y estaba todo enmoquetado de arriba abajo, creando esa atmósfera de insonoridad propia de los cines. A cada lado del pasillo se encontraban las entradas de las 25 enormes salas que conformaban aquel paraíso cinéfilo. La disposición recordaba a alguna peli de ciencia ficción, siendo las puertas de cada sala el acceso a las naves espaciales que permiten viajar a planetas remotos... Para reforzar esta idea futurista, entre las entradas de las salas encontramos diferentes salones, abiertos al pasillo, con confortables sofás para la espera antes de entrar en la sala, y con decenas de pantallas planas, en las que se emiten los trailers y anuncios de turno, pues una vez dentro de la sala, no veremos anuncio alguno antes de la película.

Nuestra sala, la número 25, no se encontraba en los laterales del pasillo, sino que estaba al fondo del todo. Era la más grande. Dos enormes puertas, una a cada lado de la sala, se abrieron para dejar paso a las más de 1.000 personas que caben en la sala, que ese día estaba al completo. A los lados de cada puerta, una placa plateada con letras negras indicaba que la sala estaba certificada por THX.

La inmesidad de la sala era abrumadora. Los más de 1000 asientos se disponían como en un anfiteatro, con pendiente, de tal forma que los altos no podamos molestar... Los gordos (o la gente con piernas largas...) también estarían cómodos: Los asientos, que ya están desplegados (no son plegables), tienen suficiente espacio como para estirarse sin problemas. Tampoco hay problemas con compartir posabrazos, pues son anchos para dos brazos.

La pantalla (de 25x10 metros, según me he informado) te hace sentir pequeño, y una ligera curvatura hace que la imagen sea, literalmente, envolvente... Añadir que estabamos en la fila 4. Esto, en otros cines, supone adoptar posturas imposibles si quieres evitar una tortícolis durante una semana... En este caso, en el que la pantalla es tan grande, se podría pensar que sería todavía peor. Nada más lejos. Incluso en esa fila la comodidad es insuperable y la imagen se ve a la perfección. El truco, han dejado un amplio espacio entre la pantalla y la primera fila. Y cuando digo amplio, me refiero a muchos metros, me refiero a que, sin exagerar, una sala de cine normal cabría en ese espacio...

Lógicamente, una sala de estas características es ideal para una película con tanto efecto y tanto sonido como 2012, pero he de decir que hacía tiempo que no salía tan contento del cine... Y con tantas ganas de repetir. Es una pena que, en una ciudad como Santiago, volcada con la cultura y con un festival de cine anual medianamente importante, no haya un cine con características similares. Alguno me vendrá con que, con la piratería, en Santiago no se llenaría...

Precisamente, este tipo de salas devuelven al cine la espectacularidad que se merece y que tenía antes, nos da un servicio imposible de tener en casa (y menos con el screener de turno...). Las salas que antes podían atraernos (porque en casa teníamos teles de tubo con VHS), ya no nos atraen, están obsoletas. Ahora cualquiera con algo de interés puede tener en casa un proyector con Dolby Surround y BluRay, y tendremos un servicio casi igual al que hay en muchos salas de cine (todas las de Santiago). No niego que las descargas legales hagan que nos de pereza ir al cine y pagar por ver bodrios cuando podemos verlos cómodamente en casa, pero si nos ofrecen un servicio espectacular, que nos haga movernos del sofá, ya casi dará igual la película que vayamos a ver.