El otro día, estaba yo paseando por el jardín, cuando me encontré tirado en el cesped, medio muerto y lleno de moscas, con el siguiente individuo:
Un pequeño y triste erizo... Sin dudarlo, fui a por unos guantes y una caja y lo metí ahí para tratar de "repararlo". Al principio se resistía un poco y se hacía bola el muy cabrón. Pero en cuanto le saqué las moscas y le di un poco de agua, perdió su timidez. Luego le dí unos cuantos insectos para alimentarlo y que cogiese fuerzas (los grillos se los comía en dos bocados; no dejaba ni las antenas). Poco después ya trataba de escaparse de la caja.
En pocas horas ya era fuerte y veloz, y se pasó toda la tarde dando vueltas por mi habitación. Ya ni me tenía miedo, e incluso venía a mis pies en busca de comida... Era muy gracioso... Aunque a Cisco no le hacía puñetera gracia...
Por la noche, cuando ya no necesitaba más de mi ayuda, decidí soltarlo de nuevo en el bosque, para que volvises a su hogar ("in the wild").